Rita Barberá y la utilización política de la muerte

  • El discurso político varía según las circunstancias mediáticas de cada momento. Cuando Rita Barberá era una imputada que representaba la corrupción en Valencia se la apartó del partido y se le negaba el saludo. Ahora que, tristemente, ha fallecido, la han convertido en el estandarte del Partido Popular y se hace de ella una mártir.
Rita Barberá junto a Mariano Rajoy. Fuente: elperiodico.com.

Rita Barberá junto a Mariano Rajoy. Fuente: elperiodico.com.

El discurso político es una herramienta fluctuante, que varía, no en función de las ideas o intereses que defiende determinado partido o actor político, sino en función de las peculiaridades y los giros de la actualidad que marcan los grandes medios. Es decir, el discurso de los partidos se adapta al “trending topic” de noticias más comentadas en los interminables debates televisivos, como si fuera un camaleón.

Esto da lugar a curiosos giros en los acontecimientos. El más reciente ha tenido lugar a causa del fallecimiento de Rita Barberá. El caso de la histórica dirigente del PP nos viene como anillo al dedo para explicar este camaleónico cambio del discurso.

El PP de Valencia es el partido más manchado por corrupción de todo el Estado: desde sus años de gobierno en la Generalitat hasta el PP de la ciudad de Valencia, pasando por las tres provincias, que no quedan exentas de corruptelas. Día tras día se sucedían detenciones, imputaciones y escándalos del orden con registros de la Guardia Civil en la sede del grupo municipal del PP de Valencia. Dichas noticias abrían telediarios y ocupaban horas y horas en las habituales tertulias; estaban en el “trending topic” de los medios de masas. Como consecuencia, el PP adaptó su discurso y, ante la imputación de Rita Barberá, decidió poner tierra de por medio entre el partido y la histórica figura de la política valenciana.

El momento mediático era tajante: el discurso del Partido Popular tenía que dar señas inequívocas de que estaba alejado de cualquier persona que pudiese estar manchada por la corrupción, y así se hizo. Hasta Rajoy, que tan fervientemente apoyaba a Barberá en otros tiempos, tomaba distancia. Barberá abandonó el grupo popular en el senado y se pasó al grupo mixto: su partido renegaba de ella. Tuvimos que contemplar escenas tan ridículas como las que se vivieron en la apertura solemne de la legislatura, cuando Rita mendigaba el saludo de sus compañeros de organización. Las circunstancias obligaban al PP a mantener ese discurso.

Sin embargo, las circunstancias han cambiado. El repentino fallecimiento de la alcaldesa histórica de Valencia ha abierto una ventana de oportunidad al PP, discursivamente hablando. Un hecho de estas características en un personaje tan conocido produce una importante conmoción en la sociedad y pasa al primer puesto de la lista de temas más comentados de la semana. Y el Partido Popular se adapta, camaleónicamente, a las nuevas circunstancias e intenta sacar rédito político de la muerte de una persona. La misma mujer a la que hace unos días se le negaba el saludo, esa que estaba fuera del partido, que formaba parte del pasado y que no tenía nada que ver con el PP, esa mujer se convertía en la líder histórica del ayuntamiento valenciano, la que se había volcado por el partido y por los valencianos.

Rita Barberá se convierte en el estandarte del Partido Popular. Y esto es así por un motivo: las circunstancias mediáticas han cambiado y se puede utilizar un discurso beneficioso para el PP, el de humanizar la figura del corrupto. Al fin y al cabo, todos somos personas. “Rita era una persona incuestionable”, “Ha dado su vida por los valencianos”, “Estaba muy apenada por todos los ataques de la prensa”. Y un largo etcétera de ejemplos con los que se puede ilustrar cómo se ha instrumentalizado su muerte.

El fallecimiento de una señora mayor es algo indudablemente triste; si es de manera repentina, más triste incluso. Y es igualmente triste e incluso deplorable que aquellos que habían dejado de lado a Rita Barberá la utilicen como estandarte del partido porque les sirve, porque el fantasma de la corrupción planea por todo el partido y necesitan quitarse ese estigma al precio que sea. Intentarán humanizar o banalizar o restar importancia a cualquier corrupto, por los medios que sean necesarios.

Si ayer eras una persona corrupta que podías manchar la imagen del partido, te niego hasta el saludo. Si hoy has fallecido y puedo usarte para humanizar mis miserias, eres la mujer que lo ha dado todo por el Partido Popular. Me parece algo lamentable.

CC BY-NC-ND 4.0
Rita Barberá y la utilización política de la muerte por Jorge Sánchez está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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