Si todos somos París, ¿quién es el resto del mundo?

¿Por dónde empezar después de todo lo que ha pasado? Es difícil dar una opinión medianamente decente que vaya a ser aceptada, o al menos respetada por el resto. Estaremos todos de acuerdo, en la barbaridad que se ha cometido el pasado 13 de Noviembre. Sin embargo, lo estamos haciendo terriblemente mal, hemos empezado a ponernos en la piel de los otros tarde. Hemos empezado a empatizar con las víctimas cuando nos hemos dado cuenta de que podemos ser los siguientes. Y hablo en primera persona por que yo soy la primera que reconoce que se siente hipócrita. ¿Acaso los 40.000 muertos en Siria no era una cifra por la que sentir dolor y tristeza? ¿O quizás estamos esperando a que aparezca el cuerpo de otro niño sin vida boca abajo en la orilla de una playa? Es curiosa nuestra manera de ser solidarios, más bien, de aparentar serlo. Ponemos la banderita de Francia de foto de perfil y ¡hala! ya podemos eliminar de nuestra conciencia el sentimiento de insolidaridad, pero no, las cosas no se hacen así.

Llevamos tres días rezando por París, pero nadie reza por Siria. Mientras nosotros nos hacemos los tristes por la fatídica tragedia de la ciudad del amor, Siria llora a diario. Y con esto no le estoy quitando importancia a las muertes parisinas, porque, en efecto, los parisinos no son menos que lo sirios ni estos son más que los parisinos, pero no podemos transmitir dolor solo por el pueblo francés. Nadie, ¡NADIE! merece que le arrebaten su vida. Nadie tiene derecho a quitarle la vida a otra persona. Entonces, ¿a qué estamos esperando para ponernos en la piel de Siria, Palestina, Pakistán, Líbano y un largo etcétera?

Es triste ver como una religión, cuya base es la paz, se salpica de sangre, justificada por aquellos que solo siembran el dolor y la privación de vida, pero más triste aún es ver como  el ojo por ojo entre Francia y Siria se está llevando por delante la vida de miles de víctimas que tienen el mismo derecho que nosotros a vivir. Es hora de gritar por aquellos que no tienen voz, aquellos que están silenciados por armas apúntandoles la cabeza.

Banderas de Francia, Palestina, Siria, Líbano y Pakistán

Foto: Ghizlane Hamami

 

Entonces, si todos somos París, ¿quién es Siria?

No nos engañemos, no somos ni París ni Siria ni Palestina ni Pakistán ni el Líbano, sólo somos una humanidad sumamente inhumana.

CC BY-NC-ND 4.0
Si todos somos París, ¿quién es el resto del mundo? por Ghizlane Hamami Badaoui está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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